jueves, 26 de enero de 2012

Historia de una planta

Érase una vez una planta normal, más alta que un arbusto y más baja que un eucalipto. Estaba enraizada a no mucha profundidad según sus cálculos, ya que en días de vendaval se tambaleaba con tal fuerza que pensaba que un día saldría volando como un colibrí. Había una amplia gama de vegetación a su alrededor, florecillas silvestres presumidas y coloridas, espigados juncos junto al río siempre tiesos y altaneros,  arbustillos frondosos y rechonchos, de aspecto amigable, rosales silvestres de embriagadora belleza, enredaderas y musgos que abrazaban sibilinamente a cualquiera que se dejaba, ganaban prestigio eligiendo buenas compañías más fuertes.

 Y en medio de todo aquel vergel, se ergía con esfuerzo aquella otra planta normal, no tenía muchas flores ni un tallo tan fuerte como los árboles, de hecho no sabía qué tenía exactamente, ya que no podía mirarse así misma, sólo contemplar lo que había afuera. Realmente admiraba todas las cualidades de las demás plantas pero ella se sentía confusa y algo triste respecto a sí misma, ya que no lograba vislumbrar sus propias características y por tanto, no sabía siquiera qué clase de planta era, nunca nadie se lo había dicho. Tenía la esperaza de que con el tiempo sus atributos fuesen saliendo a la luz de forma natural y poco a poco se iría definiendo sin esfuerzo...Pero aquella planta se empezaba a impacientar, se sentía joven y aun mantenía estusiasmo por la vida, soñaba con dar frutos algún día, o con que brotase de ella una tímida flor pero el tiempo transcurría y lo único que ocurría es que su tronco había perdido elasticidad y se iba ensanchando y arrugando poco a poco.

Un buen día en el que el sol sacó a relucir su mejor traje, un excursionista solitario decidió pararse a descansar justo a los pies de la deprimida planta y se sorprendió al ver que habían reparado en ella en lugar de en las demás. Entonces se preguntó qué tendría ella que las otras no tuvieran, si estaba además un poco apartada de las rosas y de los juncos...Y se dio cuenta por lo dormido que se había quedado aquel hombre que precisamente era eso el atractivo que ella tenía, que a su alrededor había un pequeño claro en medio del vergel y eso la hacía misteriosa y con un aire de extraña calma que invitaba a posarse cerca. Comprendió así que, cada planta tiene unas individualidades que la hacen única. Y así acaba la historia de la planta normal que no sabía que ya era especial.

lunes, 16 de enero de 2012

La huella de aquel mamón (Parte V)

Os contaré algo privadillo, pero no lo digáis por ahí, que ya se sabe cómo es la gente…jeje bueno es esto: una vez, ya de muy chico hice una locura muy grande por la que mamá me castigó sin ir a catequesis un miércoles: cambié los servilleteros de cada uno y al día siguiente cuando mamá estaba poniendo la mesa puso las ¡servilletas cambiadas! jeje ¡qué locura! Claro que después de comer se lo dije porque me arrepentía muchísimo y desde entonces siempre he dicho la verdad y me he seguido portando bien, como Dios manda. Me voy a confesar un día si y otro tambien, pero como no tengo ningún pecadillo, los curas se cansan y se ponen a leer dentro de la caseta pero yo les veo y hago oídos sordos. Ah, y otra locura fue la de comerme un helado en marzo ¡y no en mayo! ¿Entendéis? ¡juego con las palabras! Jeje. Y esa es toda mi vida, me llamo Tito más conocido por “El Mamón” aunque de mamón no tengo ni un pelo, lo que pasa es que la gente tiene envidia cochina de que yo sea tan aplicado, recatado y discreto, un buen conciudadano de lo más salado. Adios amigüitos, y hasta el próximo capítulo de este, mi anuario. Un cordial saludo, Tito, vuestro Mamón que deja huella en todos vuestros corazones de azúcar glaseado.

Ay…que ya se que no queríais que me fuera eh? Jeje, Bueno pues por ser vosotros, os voy a contar algún chascarrillo de cuando joven luego de cenar cocretas y almóndigas de mamá riquísimas:

-Esto es un perro suelto por el parque que se acerca a un hombre y éste asustado se aparta, a lo que el dueño dice “tranquilo hombre, si no te va a hacer nada! ”jejejeje. Ese es muy bueno, y luego esta el del hombre que va al banco a sacar dinero a las 13:50 y ya no le dejan entrar porque dicen los operarios que ya esta cerrado, y el hombre sorprendido dice “ pero si todavía no son las 2!“jejeje lo cogéis? Cerraron el banco 10minutos antes!! Qué locura!! Ah también el que me gustaba muchísimo de contar es el del tipo tan bajito, tan bajito que para beber agua siempre se ponía a ver la tele!! Jaajajjajaja es que me parto, amigo! Y conocéis ese que dice: ¿qué le dice el tomo al lomo? Si por mí fuera no habría guerras. Jajajajaja lo entendéis? Qué bueno. ¿Cuál es el colmo de un mercader? Que el del puesto de al lado venda natillas! jajajaja

¿Y el de un cantautor? Que su padre sea fontanero y su madre una maleta! Y como olvidar todo un clásico: esto es un tío tan bajito, tan pero tan bajito que todas, pero todas las mañanas hacia una hora de ejercicio! Esto es un tío que dice por la calle a otro ¿perdone, me podría dar la hora? Y el otro se puso nerviosisimo. Esto son dos vecinos que se encuentran en el ascensor y uno le dice a otro: ¿a qué piso vas? Y el otro dice ¿crees que chocheo? Esto es un hombre que va a una frutería y dice ¿me das un kilo de carne picada? Y el frutero responde…¡que aquí no es! Aquí solemos dar fruta!

Esto es un enfermo al que le dan el alta y de puro contento que esta dice: jo, qué bien así ya puedo hacer mis cosas, mi vida! Esto es un bombero que recibe una emergencia de incendio y les dice a sus compañeros : si tienen tiempo para llamarnos, tan importante no será, así que, que esperen que estoy liado cenando de bocata.

Y con esto y un bizco se despide mi pico.


domingo, 29 de mayo de 2011

La huella de aquel mamón (Parte IV)

A las buenas mis colegas, ¡¡cóoomo estamos chavales!! ¡Muy bien! venga chicos pues empezamos con muuuucha maaaarchaaa! Esto va a ser super-mega-diver! Con mogollón de premios y buenos ratos entre amigos, porque entre amigos es donde estamos. Y ya sabéis, no dudéis en participar y animáos a jugar con nosotros, también va por vosotros, papás y mamás, la diversión no tiene edad! Cooorrecto, empezaremos con una dinámica de grupi, super-chuli: yo soy Tito y soy vuestro amigüito! Ahora vosotros: yo soy Daniel y soy un redondel... ¡muy bien! ¡Venga otro! Yo soy Pedro y soy un bombero…alaa! Muy bien lo estáis haciendo. Ahora los papás: yo soy Don Marisco y soy bien feo…¡¡No!! Pero tenéis que decir cositas que rimen, venga que es muy fácil y el blister de bollicaos y herramientas para cuidar el jardín puede ser tuyo! Otro intento: Yo soy Don Marisco y soy bien feo… "Ay que pena! ¡Nooooooo! ¡Así no, hombre!¡Hay que esforzarse un pelín más! vale? para otra vez... Bueno gracias por intentarlo amigo, te queremos, un abrazo y hasta siempre.”

Y así me paso la vida,  como un monitor de tiempo libre, un animador sociocultural, eso es todo lo que soy. ¿Han pensado en ese tipo que siempre sonríe por todo, es amable, te ayuda con la compra, ayuda a cruzar a ciegos, borrachos y ancianos doloridos, te pasea al perro, da consejos de belleza a tu señora sin pretender nunca nada más que ser su amigo, su vecino, ese tipo que siempre tiene un buen consejito, un chiste fácil en la manga, que es discreto en su día a día pero sin él los guateques de viejas glorias universitarias no son lo mismo, que de niño no daba problemas con el comer, ni con las notas, ni con la salud? pues estarías ante mi mismito reflejo, soy una parodia del clásico presentador de programas y espectáculos familiares, vivo en una pantomima, o lo que es lo mismo llevo una vida mema.


Soy esa clase de hijo que toda madre quiere tener y acercar a su propio hijo para que éste tome ejemplo. Sí, lo sé, soy un hombre perfecto…Discretito, bien educado, nunca he fumado, ni bebido, nunca he tenido un mal día a lo sumo una digestión pelín lenta. Grosso modo y en petit comité deciros que da gusto ser tan bueno, que de bueno que soy, doy en bobo. La verdad es que nunca les he dado un mal día a mis padres, siempre henchidos de orgullo por mi, su predilecto hijito, que nunca ha mostrado interés por hacerse un pendiente, dejarse el vello crecer, olvidar su afeitado, vestir mal..Más bien todo lo contrario, tengo el pelo bien cortito, con la rayita al medio, el pelo bien lamido a los lados, las patillas y cara correctamente afeitadita, una camisita de cuadritos rosados bien abrochadita hasta arriba del todo y bien metidita por dentro del pantalón, éste siempre planchadito con la raya al medio claro, jeje, calcetines de rombos verdes a juego con el chaleco, como recordando a uno del Dúo Dinámico jeje, qué tíos más chistosos…todo fetén.


lunes, 11 de abril de 2011

La huella de aquel mamón (Parte III)

A todo esto…¿no han llegado ya los invitados? Esos mequetrefes de poca monta y de carga y descarga, que más que descargar, amontonan la tierrilla de sus sucios botines en los aledaños de mi hojarasca…¡¡Ay, todo es hojarasca en estos días febriles!! Muy bien me parece todo este tinglao…Jodeeeer…esto es un rollooo (lloros de Norit) ¿cuándo me van a dar leche? ¡¡ Agggggggggghhhsss!! No quiero ser yo, mejor quiero ser una gran personalidad del mundo de la tarántula como lo fueron Joselito, Rapel o David Hasselhoff, ¡esos sí que eran mujeres de armas tomar! ¡caray! ¡Esto es de locura! ¡me coloco y me dejo llevar! Alla voooooooy! (zas! ostieja en tola boca, por imbécil y por irreal).
¿Quéee? ¿Pero qué cojones dices? ¿es que te has vuelto loco? ¿es que no das crédito, ni tampoco débito? ¿es que no confías en ti, ni en mi, ni siquiera en el abuelo Zósimo? Ay con lo bueno que es tu abüelo, hijo por Dios! ¿Y qué hay de nuevo viejo? ¿Eso es todo? ¿No vas a decirme la verdad, me mientes, me estás engañando con pijadas, con…pijamas? ¿Es que no te gusta montar en asno, como antes? ¿Es que ya no llamas a tu vieja por su nombre? ¿Pero qué te ha pasado, amigo? Oh, vamos, tío…sabes que no aguantarás más de 6 años sin miccionar…tarde o temprano ensuciarás tu almohada y con ella…tus sueños.

En serio, no sé por qué me preocupo tanto por un subnormal, si tú ya tienes tu recompensa entrando a tan bajo precio en el cine…Ese máldito número que está en todas partes, acechándome, persiguiéndome, a veces incluso dándome un masaje en los cayos de mis tristes pies…Esa estúpida cifra que golpea las cuerdas de un piano viejo, adentrándose en lo que yo llamo canapé, desde el sinfonier al butacón puedo oir su canción…y nada le para a ese hijodeputa…es más molesto que el camión de la basura, de la amargura de una escarola, de una endivia…envidia debería darte el que yo me lavase los dientes 100 veces por minuto y tú sólo seas capaz de levantar un membrillo con la punta de tu sonrisa. En fin, ya se sabe que de desgraciados está el mundo relleno. Oye viejo, que no te vea llorar... Ah, el número entre líneas era el 33, 3-3… ¡Bingo! ¡Ay va! ¡UFO! ¡Todos al suelo, esto es un broma! Joder, casi me lo creo…necesito un trago güisqui sólo y sin hielo pero sí con una sombrillita y una sorpresa de Gibraltar…gracias, no hay por donde.

Y desde aquí, ofuscándome por escudriñar entre los secretos de mi profundo ombligo, me descubro una nota en el mismo que dice así “tonto el que lo lea”, me intriga un poco saber quién demonios me ha dejado esto en el ombligo sin que me entere, si tuviera el valor de dar la cara o al menos la frente... por lo que: camine yo templado que la gente goce (¿Vaya yo caliente ríase la gente?). Y nada tiene que ver si resuena el despertador a las 7 de la mañana para que me vaya más o menos regulero en el día (¿A quien madruda Dios le ayuda?) Bueno y con todos ustedes: señores, muelles y podencos…con todos nosotros, esta noche tenemos el sinsabor de presentarles al INVERTIDO, SUMISO, MINÚSCULO, PERO A LA PAR SENSACIONAL Y SIN IGUAL: ¡¡¡AQUEL MAMÓN!!! ¡¡Qué movidón!!¡Biiiiiiiiiiiieeeeeeeeeeeeeeen!! (grandes ovaciones y estupefactos ojos desorbitados por el júbilo y el alborozo desmedido)

viernes, 22 de octubre de 2010

La huella de aquel mamón (Parte II)


¿Por qué tantas risas enlatadas y tanta jarana barata? De acuerdo seré sincero…no tengo vida, ¡ni siquiera soy padre de 5 gatos! Pero merezco una oportunidad más en el rasca de la Once ¿no creéis?. Sería injusto ver cómo cualquier pelagatos se lleva mis dinares y me deja en la calle Baker sin un centavo, restregándomelo a dos palmos de mi rictus, a estas alturas, seco y de un color más bien cétrido. Ya de muy niño, mi boticario de confianza me propinó un fantástico déficit atencional del que no salgo ni muerto azúcar. Mis padres eran dos granujas que se pasaban el día despilfarrando el dinero robado en chuches y otras ensaimadas. Mi peluquero me recomendó adoptar a un poni, pero le dije que eso me parecía muchísimo lío y que para eso apadrinaría a mi propio pene, porque era la palabra más parecida a poni que se me vino a la mente. Y hablando de penes…me acabo de acordar de las aventuras de mi intrépido miembro, ése si que se lo monta bien… y qué buenos momentos hemos pasado juntos…el muy capullo siempre se salía con la suya y conseguía meterme en un berenjenal de tomo y también lomo.
Recuerdo aquella vez en la que empezó a gustarme Chon, una chavala de gordura y belleza intermedia pero siempre dispuesta a hacerte un hueco en su nido. Llevaba unos pantalones sucios de trabajar en el campo y la camiseta del brazo porque pegaba bien el Lorenzo, cuando la vi llegar a lo lejos…¡Qué mujer! con su moñete bien prieto y sus pantalones pesqueros, algo que nos incitaba a todos los muertosdehambre a la más insulsa lujuria. El caso es que me invitó a tomar limonada y encurtidos que hacía su padre Don Simón en su oscura bodega, yo accedí medio embobado, como siempre y allí nos sentamos bien juntitos, y cuando pensaba que ella ya no iba a hacerlo…¡me sacó su...álbum de sellos de ancianos feos del mundo! Fue el mejor día de mi vida: vecina fea, bodega, encurtidos y sellos. (querido lector en la línea anterior hay un gazapo, encuéntrelo y gane hasta 3 paquetes de galletas de Tyranosaurios de marca blanca)

¡Ding-dong! Hora de descomer…ya he vuelto, he abierto y no era nadie de interés, sólo 5000 dólares en forma de Mormones con su característica cara de vinagre bailando en redondeles, sumidos en el más asilvestrado frenesí y todo este panorama a la puerta de mi casa...Sí, sí…lo sé, sé que esto puede parecer una locura pero… ¿y si llevo razón? ¿Y si resulta, que después de tantos años en chirona alimentándome a base de sopas con hondas amargamente, no hacía falta? ¿Es que nadie va a pensar en los niños? Estoy empezando a hartarme de tanta falta de interés…pero es que no puedo hacer nada más sociófilo que esto…o sí...Si pudiera montarme en esa atracción de las ferias que son como sillones que te dan la vuelta y a su vez rotan sobre una plataforma de un color muy sideral…Daría 5 duros por teletransportarme en un doner y aparecer cabalgando en un galápago gigante perteneciente a un pequeño asteroide de mármol del bueno, del bonito, del caro.

Y a lo lejos…tú y tu patito de goma, tú bebiendo soda y tu patito alucinando con ser un niño de verdad… ¿está drogado? ¡¡Oh, no!! ¡¡Has vuelto a beber, estás borracho!! ¿Cómo puedes hacerle esa nocillada a alguien que es un patito? ¿No te das cuenta de que ni siquiera es de verdad? YO ORGA-ÁNICO, TÚ MECA-ÁNICO. ¡Ala, mira! ¡La pared se está volviendo blandita! Las enredaderas del techo se escurren como boloñesos espaguezzis! Y entre tanto, Noriz Norzon, el gato de los chichos, intentando poner orden como un forestal….jaja ¡¡qué ridículo!! Merece quedarse sin soplar los petardos de la tarta de su propio cumple mes, por bobalicón y por pánfilo, sobre todo por pánfilo…mira que pretender arreglar todo levantando y bajando la pata…es de locos…

jueves, 30 de septiembre de 2010

La huella de aquel mamon (Parte I)

Querido lector, siéntese, póngase cómodo y sírvase algo fresquito porque esto va para largo y abróchese bien los pantalones, no siendo que coja usted frío y por ende, un retortijón y se pierda este inverosímil pero fascinante viaje a lo desconocido, al no va más del absurdo. Venga, dale.

Todo ocurrió hace 4 años lunares, es decir, 4 meses terrestres, en tan insólito escenario como lo era el aparcamiento para minusválidos del centro comercial del sur de Dakota del Norte (Stanford). Todo transcurría de forma normal hasta que al salir del supermercado cargado de bolsas con las viandas y bártulos para sobrevivir durante el frío mes de agosto, un tipo no menos taciturno que calvorota se interpuso en mi camino, impidiéndome avanzar con sus manos y piernas abriéndose y cerrándose en incómodas espirales que formaban roscos de viento. Le pensé caracol…o tal vez el caracol fuese  yo en esa espantosa pecera color crema en la que me había embutido sin comerlo ni beberlo, es decir, sin ton ni muchísimo menos, son. Y en ese preciso instante todo se tornó malva, de una suavidad casi imperceptible en ese tumulto de acelgas, que eran personas hechas piedra.

En fin, a todo el mundo le ha pasado esto alguna vez, así que no me haré de rogar a la hora de hornear cualquier dulce casero,porque si, las noches de luna llena me vuelvo panadero… Vivo en una caseta de las que sobraron en la Feria del Condado en Carolina de Mónaco (Suances), tan cálidas y acogedoras estas cabañitas con olor a vino picado y remolacha pasada y tan agradecidas a la hora de nunca limpiarlas... Ahí crié a mis más imperceptibles sonidos intestinales: Jondie, Frederic, Son Van Morrison y Timmer, el gordo del grupo. Lo cerdo es que me enfada sentirles hijos míos.

El resto fue todo cosa de Barry Farton, hijo microscópico de Dolly Parton. Él se hizo a sí mismo, era de esos a los que las conversaciones de padres a hijos se la sudaban pero bien, pues nunca hacia lo que debía, ya que eso le hacia apretarse el cinturón de Orión así como las tuercas, bien flojas por aquel entonces: el tío siempre tenía una buena frase con la que responderte, lástima que solo tuviese una: “Eso lo será tu madre” y cuidado no le pillaras en un su esplendorosa fase de cabreo, o lo que es lo mismo, plantando una piña, entonces te respondía muy airado “Algún día criaré a 2000 gorrinos y los adiestraré para aplastar tu maldita choza”. ¿Se puede saber quién demonios es Jondie? A estas alturas sobran presentaciones y gilipolleces, no merece la pena, así, no. Como era de suponer, la transacción de bedeles brillaba por su ausencia, pues todos habían emigrado hacia el oeste en busca de comida, como aquellos caprichosos y enfermizos pajarucos que poblaban los lechos del río Rindelbowl, nombre sacado de los mismísimos pasadadizos en donde se alojaban los tubérculos, nabos y otras insípidas hortalizas.

De repente sentí hambre, humedad y olor a quemado ¡Oh Dios maño, eran mis cabellos! He debido de quedarme dormido mientras hacía la cena y se me ha chamuscado el vello de la cabeza. En realidad, me he alegrado lo suyo de despertarme y ver que ese atajo de sucias mentiras no se hubiese enredado en mi bien curtida, cual embuchado ibéricum, vida real.


domingo, 29 de agosto de 2010

Vicisitudes de un anfibio

Era mediodía y la rana llevaba un largo rato dando absurdas lecciones a Siniestro y a Diestro, sus dos antiguos compañeros de periplos…¡Qué recuerdos trotando en la memoria cual potrillos vespertinos!  ¡Ay! esta rana inestable y parlanchina, qué cerca esta de rozar el sabihondismo muchas veces...¿Acaso no tendrá algo mejor que hacer que tararear la tabla del 5 al revés? Si a estas alturas todo el mundo sabe que la dichosa  tabla del  5 era la que menos guerra daba, y por desgracia era la única que nuestra ranita sabía y de ello se servía. Impacientes y aburridos, Diestro y Siniestro interrumpieron con un ataque de tos el meeting de la rana y le propusieron  hacer un descansito indefinido -éstos se recolocaron con prontitud sus sombreros y se marcharon con viento fresco con idea de no volver-.  

Pero ¡qué demonios! ¡olvida todo lo anterior! Pues la rana tan sólo era una metáfora de mi volátil voluntad echa añicos por un portazo…A ritmo de bolero, mis azules pensamientos zizgagueaban de la cocina al salón y del balcón al corazón de un jilguerillo trovador…¡Cuánta poesía hay en la tiza de los ladrillos! ¡Y cuánto escozor latente en los arañazos de los gaticos! No siendo que te demores en el recital de máscaras venezolanas (que no venecianas), te acompaño al portalón del diluvio de verano en el que juegan distraídos los perretes y los bardos.