Érase una vez una planta normal, más alta que un arbusto y más baja que un eucalipto. Estaba enraizada a no mucha profundidad según sus cálculos, ya que en días de vendaval se tambaleaba con tal fuerza que pensaba que un día saldría volando como un colibrí. Había una amplia gama de vegetación a su alrededor, florecillas silvestres presumidas y coloridas, espigados juncos junto al río siempre tiesos y altaneros, arbustillos frondosos y rechonchos, de aspecto amigable, rosales silvestres de embriagadora belleza, enredaderas y musgos que abrazaban sibilinamente a cualquiera que se dejaba, ganaban prestigio eligiendo buenas compañías más fuertes.
Y en medio de todo aquel vergel, se ergía con esfuerzo aquella otra planta normal, no tenía muchas flores ni un tallo tan fuerte como los árboles, de hecho no sabía qué tenía exactamente, ya que no podía mirarse así misma, sólo contemplar lo que había afuera. Realmente admiraba todas las cualidades de las demás plantas pero ella se sentía confusa y algo triste respecto a sí misma, ya que no lograba vislumbrar sus propias características y por tanto, no sabía siquiera qué clase de planta era, nunca nadie se lo había dicho. Tenía la esperaza de que con el tiempo sus atributos fuesen saliendo a la luz de forma natural y poco a poco se iría definiendo sin esfuerzo...Pero aquella planta se empezaba a impacientar, se sentía joven y aun mantenía estusiasmo por la vida, soñaba con dar frutos algún día, o con que brotase de ella una tímida flor pero el tiempo transcurría y lo único que ocurría es que su tronco había perdido elasticidad y se iba ensanchando y arrugando poco a poco.
Un buen día en el que el sol sacó a relucir su mejor traje, un excursionista solitario decidió pararse a descansar justo a los pies de la deprimida planta y se sorprendió al ver que habían reparado en ella en lugar de en las demás. Entonces se preguntó qué tendría ella que las otras no tuvieran, si estaba además un poco apartada de las rosas y de los juncos...Y se dio cuenta por lo dormido que se había quedado aquel hombre que precisamente era eso el atractivo que ella tenía, que a su alrededor había un pequeño claro en medio del vergel y eso la hacía misteriosa y con un aire de extraña calma que invitaba a posarse cerca. Comprendió así que, cada planta tiene unas individualidades que la hacen única. Y así acaba la historia de la planta normal que no sabía que ya era especial.
jueves, 26 de enero de 2012
lunes, 16 de enero de 2012
La huella de aquel mamón (Parte V)
Os contaré algo privadillo, pero no lo digáis por ahí, que ya se sabe cómo es la gente…jeje bueno es esto: una vez, ya de muy chico hice una locura muy grande por la que mamá me castigó sin ir a catequesis un miércoles: cambié los servilleteros de cada uno y al día siguiente cuando mamá estaba poniendo la mesa puso las ¡servilletas cambiadas! jeje ¡qué locura! Claro que después de comer se lo dije porque me arrepentía muchísimo y desde entonces siempre he dicho la verdad y me he seguido portando bien, como Dios manda. Me voy a confesar un día si y otro tambien, pero como no tengo ningún pecadillo, los curas se cansan y se ponen a leer dentro de la caseta pero yo les veo y hago oídos sordos. Ah, y otra locura fue la de comerme un helado en marzo ¡y no en mayo! ¿Entendéis? ¡juego con las palabras! Jeje. Y esa es toda mi vida, me llamo Tito más conocido por “El Mamón” aunque de mamón no tengo ni un pelo, lo que pasa es que la gente tiene envidia cochina de que yo sea tan aplicado, recatado y discreto, un buen conciudadano de lo más salado. Adios amigüitos, y hasta el próximo capítulo de este, mi anuario. Un cordial saludo, Tito, vuestro Mamón que deja huella en todos vuestros corazones de azúcar glaseado.
Ay…que ya se que no queríais que me fuera eh? Jeje, Bueno pues por ser vosotros, os voy a contar algún chascarrillo de cuando joven luego de cenar cocretas y almóndigas de mamá riquísimas:
-Esto es un perro suelto por el parque que se acerca a un hombre y éste asustado se aparta, a lo que el dueño dice “tranquilo hombre, si no te va a hacer nada! ”jejejeje. Ese es muy bueno, y luego esta el del hombre que va al banco a sacar dinero a las 13:50 y ya no le dejan entrar porque dicen los operarios que ya esta cerrado, y el hombre sorprendido dice “ pero si todavía no son las 2!“jejeje lo cogéis? Cerraron el banco 10minutos antes!! Qué locura!! Ah también el que me gustaba muchísimo de contar es el del tipo tan bajito, tan bajito que para beber agua siempre se ponía a ver la tele!! Jaajajjajaja es que me parto, amigo! Y conocéis ese que dice: ¿qué le dice el tomo al lomo? Si por mí fuera no habría guerras. Jajajajaja lo entendéis? Qué bueno. ¿Cuál es el colmo de un mercader? Que el del puesto de al lado venda natillas! jajajaja
¿Y el de un cantautor? Que su padre sea fontanero y su madre una maleta! Y como olvidar todo un clásico: esto es un tío tan bajito, tan pero tan bajito que todas, pero todas las mañanas hacia una hora de ejercicio! Esto es un tío que dice por la calle a otro ¿perdone, me podría dar la hora? Y el otro se puso nerviosisimo. Esto son dos vecinos que se encuentran en el ascensor y uno le dice a otro: ¿a qué piso vas? Y el otro dice ¿crees que chocheo? Esto es un hombre que va a una frutería y dice ¿me das un kilo de carne picada? Y el frutero responde…¡que aquí no es! Aquí solemos dar fruta!
Esto es un enfermo al que le dan el alta y de puro contento que esta dice: jo, qué bien así ya puedo hacer mis cosas, mi vida! Esto es un bombero que recibe una emergencia de incendio y les dice a sus compañeros : si tienen tiempo para llamarnos, tan importante no será, así que, que esperen que estoy liado cenando de bocata.
Y con esto y un bizco se despide mi pico.
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